Juventud en Colombia: construir oportunidades también es crear entornos seguros
En el Mes de la Juventud, la Fundación Sevicol invita a reconocer a las y los jóvenes como protagonistas de la transformación del país y a reflexionar sobre las condiciones que necesitan para construir proyectos de vida seguros, dignos y con oportunidades.
Hablar de juventud es hablar de futuro, pero también de presente.
En Colombia, millones de jóvenes construyen diariamente sus sueños, estudian, trabajan, emprenden, participan en sus comunidades y aportan nuevas ideas para transformar sus territorios. Sin embargo, ese potencial convive con desafíos que pueden limitar sus oportunidades y afectar la construcción de sus proyectos de vida.
Por eso, conmemorar el Mes de la Juventud no debería ser solamente una celebración. También es una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo como sociedad para que las nuevas generaciones puedan crecer, desarrollarse y participar en entornos seguros.
Una generación con grandes capacidades y grandes desafíos
La legislación colombiana reconoce como jóvenes a las personas entre 14 y 28 años y establece la importancia de garantizar el ejercicio de sus derechos, fortalecer sus capacidades y facilitar su participación en la vida social, económica, cultural y democrática del país.
Pero garantizar oportunidades para la juventud requiere mirar más allá de las cifras de población.
Uno de los principales desafíos continúa siendo el acceso a oportunidades educativas y laborales. De acuerdo con el DANE, durante el trimestre abril-junio de 2026 la tasa de participación laboral de los jóvenes de 15 a 28 años fue de 55,4 %, mientras que la tasa de ocupación llegó al 47,2 %. La tasa de desocupación juvenil se ubicó en 14,7 %, aunque presentó una reducción frente al mismo periodo de 2025.
Estas cifras muestran avances, pero también evidencian que miles de jóvenes todavía encuentran barreras para acceder a un empleo y desarrollar plenamente su autonomía económica.
El desafío es aún mayor cuando se tienen en cuenta las brechas educativas y territoriales. UNICEF Colombia señala que más de 2,6 millones de jóvenes están fuera del sistema educativo y del mercado laboral, situación que representa una barrera para la construcción de proyectos de vida y para el acceso a oportunidades de inclusión social y económica.
Crear entornos seguros también significa abrir oportunidades
Cuando hablamos de seguridad, muchas veces pensamos exclusivamente en prevenir delitos o proteger espacios físicos. Sin embargo, la seguridad también tiene una dimensión social.
Un entorno seguro es aquel donde una persona puede estudiar, trabajar, expresarse, relacionarse con otros, desarrollar sus capacidades y proyectar su futuro sin que la violencia, la exclusión o la falta de oportunidades determinen su camino.
Para las juventudes, esto significa contar con:
- Acceso a educación de calidad.
- Oportunidades de formación y empleo digno.
- Espacios para desarrollar habilidades y talentos.
- Entornos familiares, educativos y comunitarios protectores.
- Acceso a servicios de salud y bienestar.
- Espacios de participación donde sus opiniones sean escuchadas.
- Prevención frente a diferentes formas de violencia.
- Herramientas para tomar decisiones responsables.
- Acompañamiento para construir proyectos de vida.
UNICEF Colombia identifica precisamente la educación, la protección frente a la violencia, la superación de la pobreza y la participación como algunos de los grandes retos para garantizar que adolescentes y jóvenes puedan desarrollar su potencial.
Cuidar la salud mental también es crear entornos seguros
La juventud es una etapa de importantes transformaciones personales, familiares, educativas y sociales. Las presiones relacionadas con el estudio, el empleo, las relaciones personales, las expectativas familiares y el futuro pueden convertirse en factores que afectan el bienestar emocional.
Por eso, hablar de juventud también implica hablar de salud mental sin estigmas.
UNICEF Colombia ha desarrollado iniciativas como Abraza tu mente, orientadas a cambiar la manera en que se conversa sobre salud mental y a promover que niñas, niños y adolescentes puedan expresar lo que sienten y buscar ayuda cuando la necesitan.
Además, el Ministerio de Salud y Protección Social cuenta actualmente con la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025, cuyo propósito es actualizar la información sobre salud mental, trastornos mentales, consumo de sustancias psicoactivas y acceso a servicios de salud mental en la población residente en Colombia.
Esto refuerza una idea fundamental: cuidar la salud mental debe ser parte de la construcción de entornos protectores para las nuevas generaciones.
Escuchar, acompañar, orientar y saber cuándo buscar ayuda profesional también son formas de cuidar.
Jóvenes que participan también construyen comunidad
Una juventud segura no es una juventud que permanece al margen de las decisiones de su entorno.
La participación juvenil es un derecho y una herramienta para fortalecer la democracia y construir soluciones desde las propias realidades de los territorios.
La Ley 1622 de 2013 reconoce diferentes espacios de participación de las juventudes, entre ellos los Consejos de Juventud, redes, mesas, asambleas y otras formas de organización colectiva. Estos espacios permiten que las y los jóvenes expresen sus necesidades, propuestas y alternativas para transformar sus comunidades.
Darles voz no significa simplemente escucharlos. Significa reconocerlos como actores capaces de aportar a la construcción de soluciones.
Desde los barrios, colegios, universidades, organizaciones sociales, empresas y comunidades, los jóvenes pueden convertirse en agentes de cambio cuando encuentran espacios para participar y desarrollar sus capacidades.
La prevención comienza antes del riesgo
Crear entornos seguros también significa trabajar desde la prevención.
Las situaciones de vulnerabilidad no aparecen de un momento a otro. Muchas veces están relacionadas con factores sociales, familiares, económicos y comunitarios que pueden acumularse y aumentar la exposición de los jóvenes a diferentes riesgos.
Por eso, la prevención debe comenzar fortaleciendo factores protectores: educación, vínculos familiares y comunitarios, habilidades socioemocionales, acceso a oportunidades, participación, acompañamiento y construcción de proyectos de vida.
UNICEF, por ejemplo, desarrolla estrategias orientadas a fortalecer competencias básicas, técnicas y socioemocionales y a acompañar a adolescentes y jóvenes en la transición hacia la educación superior o el mundo laboral.
La prevención, entonces, no consiste únicamente en decirle a un joven qué debe evitar.
También consiste en ayudarle a descubrir qué puede construir.
¿Qué podemos hacer desde nuestros entornos?
La construcción de entornos seguros para las juventudes es una responsabilidad compartida.
Desde las familias
Escuchar sin juzgar, establecer conversaciones abiertas y acompañar las decisiones de los jóvenes puede fortalecer sus vínculos y brindarles herramientas para afrontar las dificultades.
Desde las instituciones educativas
Además de transmitir conocimientos, las instituciones pueden contribuir al desarrollo de habilidades para la vida, orientación vocacional, convivencia y participación.
Desde las empresas
Generar oportunidades de formación, primer empleo, desarrollo de competencias y crecimiento profesional puede ayudar a cerrar las brechas que enfrentan muchos jóvenes al ingresar al mundo laboral.
Desde las comunidades
Crear espacios culturales, deportivos, educativos y de participación permite que los jóvenes desarrollen sus talentos y fortalezcan sus vínculos con el territorio.
Desde las organizaciones sociales
El acompañamiento, la prevención y la generación de oportunidades pueden convertirse en herramientas para fortalecer proyectos de vida y reducir factores de vulnerabilidad.
Jóvenes: protagonistas de entornos seguros
Desde la Fundación Sevicol, creemos que crear entornos seguros va más allá de prevenir riesgos. Significa contribuir a que las personas encuentren condiciones para crecer, desarrollarse y construir un mejor futuro.
Por eso, durante el Mes de la Juventud, queremos reconocer a cada joven que estudia, trabaja, emprende, crea, participa, cuida de otros y sueña con transformar su comunidad.
Porque una sociedad segura no se construye únicamente protegiendo a las personas de aquello que puede hacerles daño.
También se construye generando las condiciones para que puedan desarrollar todo aquello que pueden aportar.
La juventud no es solamente el futuro de Colombia.
Es una fuerza presente que ya está construyendo el país que queremos.
Y acompañarla, escucharla y abrirle oportunidades también es una manera de crear entornos seguros.